Nuestros treinta mil

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memoria, verdad y justicia

POR UNA COMUNICACION POPULAR

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martes, marzo 14, 2017

MOVILIZACIÓN DEL 7 DE MARZO. COMENTARIOS AL RESPECTO

ACERCA DE LA INMENSA MOVILIZACIÓN DE TRABAJADORES DEL 7/3 Y COMENTARIOS AL RESPECTO

Hay algunos periodistas, comunicadores sociales y dirigentes que en sus crónicas, notas o comentarios sobre el tema, escriben fragmentos como “...lo que comenzó siendo un día de lucha y un verdadero plebiscito sobre las políticas del gobierno actual, terminó entre desmanes, confrontaciones internas y una sensación de bronca que invadió al movimiento obrero y a la sociedad toda...”.

Considero que hay conceptos en esa frase que no se atienen a la realidad, porque la jornada comenzó y finalizó como “un día de lucha y un verdadero plebiscito sobre las políticas del gobierno actual” los “desmanes” fueron protagonizados por un pequeño grupo, que ante la enorme cantidad de manifestantes, sólo los medios afines al gobierno resaltaron y abundaron en reiterarlos para tergiversar o tal vez confundir a quienes no asistieron. Porque si la cantidad de trabajadores osciló según las diferentes fuentes entre 300 mil y 500 mil, porque cien o doscientas (exagerando) personas saltaron las vallas y tiraron objetos contra el palco, decir que “el día de lucha...terminó entre desmanes y confrontaciones internas...” es como mínimo, un comentario “amigable” con la versión oficial del monopolio mediático.

Otra aclaración, me parece, es necesaria sobre el concepto “confrontaciones internas”, que a mi modo de ver no fueron tales, en todo caso fueron “externas” y manifestadas a viva voz por los asistentes a la marcha, en su gran mayoría. En todo caso las “confrontaciones internas” existen, si, en el seno de la CGT “unificada” cuyo triunvirato está conformado por dos dirigentes que responden a Sergio Massa, como Carlos Acuña y Rodolfo Daer, en tanto Juan Carlos Schmid es un hombre cercano a Hugo Moyano, y se sabe que hay varios dirigentes de otros sindicatos que no están de acuerdo con las “negociaciones” llevadas adelante por el triunvirato, porque no representa el sentir de la mayoría de los trabajadores. Como quedó demostrado en la multitudinaria manifestación.

La “sensación de bronca” sí existió y existe en el movimiento obrero, pero por cómo esa dirigencia que subió al palco, creyendo (como acordaron con el ministro de trabajo) que la multitud haría catarsis como el pasado 29 de Abril y luego se iría tranquila a sus casas. No por los “desmanes”.

Quizás el sector de la sociedad para quien los medios oficiales, manipulan los hechos, las imágenes y los comentarios, también hayan quedado con esa “sensación de bronca” que quisieron inyectarles, incluso culpando al “cristinismo” (pretendiendo transformar a la presidenta mandato cumplido en una especie de golpista solapada) pero no la “sociedad toda”. Una gran parte de la sociedad, como lo demostró palmariamente esa manifestación, no sigue la agenda que los medios hegemónicos pretenden imponer.

Como la “única verdad es la realidad” vale decir que las columnas afines al kirchnerismo y al intendente de Berazategui, a quien también quisieron involucrar en los “desmanes”, estaban a más de seis cuadras del palco.

Vale recordar, como aporte, que los “desmanes” comenzaron cuando Pablo Moyano y sus custodios/compañeros se fueron de los alrededores del palco.
Tal vez antes de expresar que “esto con mi papá no pasaba”. Quizás tampoco pasaba con Ubaldini ni con Rucci, pero el gran maestro de la dirigencia “negociadora” con los gobiernos de turno desde el golpe de Onganía para acá fue precisamente Augusto Timoteo Vandor, quien preconizaba un “peronismo sin Perón”.

Sus nuevos seguidores, como los que están al frente de la “unificada” CGT y varios dirigentes políticos y sindicales hoy pregonan un “Perón sin peronismo”. O sea, llenarse la boca hablando de Perón, pero sin levantar las banderas de Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social, y olvidando que “Primero está la Patria, después el Movimiento y por último los hombres”. Vaya qué peronismo es ese, que olvida que donde “hay una necesidad nace un derecho”. También olvida que el peronismo nació para combatir a la oligarquía, al imperialismo y a los cipayos dirigentes que venden al país o apoyan a quienes lo hacen.

Otro error de apreciación de algunos medios y comunicadores es atribuir la convocatoria a esa manifestación multitudinaria del 7 de Marzo a la “unificada” CGT, cuando en realidad, desbordada por la presión de los trabajadores y luego de dilatar lo más que pudo una definición, no tuvo más remedio (luego de negociar con el gobierno) de ponerse al frente. Para no poner fecha al paro nacional.

Daniel Mojica





jueves, febrero 16, 2017

DICHOS Y CONTRADICCIONES POPULARES

DICHOS Y CONTRADICCIONES POPULARES

Hay dichos populares que perviven a través del tiempo. Hecho que nos induce a pensar en lo certero de los mismos.
A veces el destino. o tal vez el tiempo, o vaya a saber que inesperada jugarreta de un ángel o demonio que nos quiere incomodar, nos pone en una encrucijada que pone a prueba esas arraigadas creencias. Nos coloca frente a dos afirmaciones que parecen contradictorias entre si.

No creo estar en condiciones de resolver semejante galimatías. Por eso decido compartirlo. Soy de los que creen en las soluciones colectivas.

"El pueblo nunca se equivoca" y "El pueblo tiene el gobierno que merece". Tal vez la contradicción sólo habita en mi cabeza, y la solución es aplicar cada una de ellas según el gusto de cada uno. Pero como habla del sujeto "pueblo", allí no vislumbro unanimidad.

LLegado a este punto, recuerdo otra frase "todo se ve según a través del cristal con que se mira" y la deshecho, porque hace más de 12 años que uso los mismos cristales en las lentes recetadas.

Aunque algo debe haber sucedido en mí. Lo tengo que reconocer. Porque la contradicción me asalta hace poco más de un año. Hasta entonces me parecían en perfecta armonía. Por eso este pedido de ayuda. No soy la medida de un concepto tan complejo como es "pueblo".

Pero como es donde reposa la democracia, por eso semejante preocupación. Confieso que muchas veces tengo la angustiante sensación de ser un habitante de Oceanía, el país de fantasía que George Orwell imaginó para su novela "1984".

Tengo que admitir que los funcionarios del actual gobierno, alimentan casi a diario esa horrible sensación. Pero no es sólo el gobierno. La mayoría de los medios de comunicación alimentan ese desvarío. O falta de anclaje de las palabras con los hechos.

Tal vez, hayan repartido un código de interpretación de la realidad que a mi no me llegó. Me da temor preguntar. Porque por motivos inexplicables desde el derecho, o el sentido común, persiguen y encarcelan a personas más renombradas.

¿Será eso lo que han cambiado y no me enteré? El sentido común. Porque en los libros que hemos leído los de mi generación, por ejemplo, la Constitución Nacional es la Ley Suprema, y los Tratados Internacionales que se incorporaron a ella. Otro ejemplo, una ley dictada por el Congreso Nacional sólo puede ser derogada de la misma forma. O la presunción de inocencia.

Recuerdo que hubo épocas no democráticas, donde los que tomaban el poder por la fuerza, eran los dueños de la vida y los bienes de los argentinos.Hoy sucede lo mismo, pero en una democracia. Sucede que se votó a los que mandaban a tomar el poder por la fuerza.

Por esto me asalta lo de las contradicciones. Me pregunto ¿el pueblo que votó este gobierno, se lo merece? Y si en realidad el pueblo nunca se equivoca ¿elegimos cercenar los derechos conquistados? ¿elegimos que nos mientan descaradamente? ¿elegimos que se cierren fuentes de trabajo y quedarnos sin empleo? ¿elegimos el descarado desfile de negociados de la familia del presidente? ¿elegimos que nos traten como si no mereciéramos ser felices?

Soy conciente que "pueblo" no es una unidad homogénea y monolítica, que tenemos nuestras diferencias y somos capaces de agarrarnos a trompadas por un partido de fútbol.

¿Qué pasa si por un instante miramos a los ojos a los pibes que suben a los trenes y los subtes, si nos tomamos un segundo para sentir la pena del jubilado o jubilada del barrio al que le roban lo poco que les queda, si le decimos basta al que te engañó más de una vez para tener tu voto, si dejamos por un tiempo el pan y circo que nos venden diariamente desde todas las pantallas?

¿Qué pasa si como pueblo hacemos algo para merecer un gobierno que nos permita ser felices?

Daniel Mojica

jueves, diciembre 29, 2016

MÁS QUE ESPERANZA: CONVICCIONES

Hay un dicho popular que reza “la esperanza es lo último que se pierde”.
Quizás, no falte mucho para que el oficialismo lo adopte como otra de sus frases, mantras, idea fuerza, motivación para que la expectativa de un futuro venturoso siga latente en la sociedad.
Aunque hay que tener una dosis de fe inmensa, luego del primer año transcurrido, para seguir creyendo en “la pesada herencia” y en “la campaña del miedo”.

La verdad del estado en que el gobierno recibió el país, está muy clara en los documentos con los que el poder ejecutivo envió al exterior a sus representantes en busca de inversiones.
La mentira es sólo para consumo interno, para apuntalar, tal vez esa esquiva fe, o para regar el odio de los “ultra M”, para que de esa forma no cierre la tan mentada “grieta”.
La campaña del miedo no fue tal, y en todo caso se quedó corta en sus presunciones.

Hay un equívoco que busca ser naturalizado desde los medios hegemónicos y muchos dirigentes que se hacen los “distraídos” ante el tamaño de la entrega de la soberanía y la estafa al pueblo que se lleva a cabo desde hace un año.
Ese “equívoco”, es hacernos creer que las medidas económicas, políticas y sociales con la consecuencia devastadora demostrada en sólo un año: “son errores”, “que algunos ministros, secretarios y funcionarios se equivocaron”, “que no fueron eficientes”, “que es por las internas del gabinete”.

¡No nos dejemos embaucar! ¡Esto es lo que vinieron a hacer! Y lo van a seguir haciendo con otros “jugadores” que ingresen al “equipo”.
Marcos Peña, al “aclarar” la salida de Alfonso Prat Gay fue transparente, dijo “la economía la decide Macri”. Aún le quedan tres años para seguir destruyendo los derechos ganados los últimos doce años; y seguirá hasta lograr lo que en 1955 se propuso la clase que representa: destruir al peronismo o “domarlo” (integrarlo al sistema liberal).

Ese es el “peronismo” que representa Sergio Massa (en el supuesto que sea peronista). El “peronismo domesticado” que describió J. W. Cooke. Un peronismo “amigable” con el sistema que oprime a los trabajadores, que expulsa al hambre a miles de argentinos, que cierra fuentes de trabajo, que se somete al FMI vía endeudamiento, que aumenta la mortalidad infantil.
Recordemos que los últimos doce años la mortalidad infantil se redujo en todo el país. Salvo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tuvo a Mauricio Macri como jefe de gobierno durante ocho años en el mismo período.

A los peronistas nos duele el dolor ajeno y nos subleva ver a los pibes con la tristeza y la impotencia clavada en la mirada.

Asistimos a una inmensa ingeniería social que pone en un futuro incierto el bienestar general. Pero el sistema que consagra la Constitución de 1853 no lo contiene en su espíritu, porque defiende con más precisión la propiedad privada que al ser humano. Dentro del sistema y las medidas que proponen los representantes y defensores de este sistema, que ni siquiera respeta su propia Constitución de clase, no hay ninguna posibilidad de lograr la grandeza de la Patria y la felicidad del pueblo.

Por esta razón en 1948 se consagró una Asamblea Constituyente, con todos los requisitos legales y jurídicos prescriptos, que dio a luz la Constitución de 1949, que abrió la puerta al Constitucionalismo Social. Pero fue derogada por un decreto del gobierno de facto de 1955 y avalado por la Corte Suprema de entonces.

La tarea por delante es ardua y tiene varios frentes: 1) el coyuntural o táctico que consiste en desnudar cada propuesta oficial, por más seductor que sea su nombre; 2) el estratégico, tiene que ver con agrupar las fuerzas afines al proyecto de liberación y 3) organizar esas fuerzas detrás de un programa básico que podría sintetizarse en : Independencia Económica, Soberanía Política, Justicia Social y Defensa de los derechos ganados los últimos 12 años.
No caigamos en la trampa de cada año electoral: discutir candidatos. Es el camino directo a romper la unidad lograda. Porque los EGOS forman parte del sistema a cambiar (ojo, “ellos” no inventaron el “cambio”, sólo lo vaciaron de contenido).
Elaborado el programa a plebiscitar en las urnas cada distrito tendrá el compañero o compañera que mejor haya defendido en los hechos la lucha en el territorio.
No hay magia. Hay trabajo, convicciones y coherencia.
Por un 2017 que abra el camino del pueblo al gobierno.

Daniel Mojica

martes, diciembre 27, 2016

UNA MIRADA AL AÑO QUE TERMINA

UNA MIRADA AL AÑO QUE TERMINA

El año 2016 termina mucho peor de lo que comenzó. Cualquiera sea el ángulo de la realidad donde decida posarse la mirada.

Tal vez, lo más fácil, lo más simple, sea desgranar la bronca por las consecuencias de estos doce meses de retroceso del campo nacional y popular. Sobre todo en lo que afecta a los sectores siempre vulnerados por las políticas que llevan a cabo los sectores del poder cuando se hacen con el gobierno.

En esta oportunidad aceptaron el desafío. Formaron un partido, armaron una alianza de clase y ganaron las elecciones. Paradójicamente, convencieron a los sectores que siempre castigan, y los acompañaron con el voto.

Otra cosa es gobernar. Es en la acción de gobierno como se legitima el voto popular y se construye la autoridad necesaria para contar con la aprobación social.
Aquí está el gran problema de la alianza gobernante.
Una elección se puede ganar con promesas, sonrisas, frases hechas, ambigüedades y un aparato de propaganda que apoye.

Sin embargo, la tarea de gobierno es darle solución a los problemas de las grandes mayorías. Los sectores del trabajo, las pequeñas y medianas empresas, los acuerdos internacionales, la producción y el consumo de la sociedad, los servicios que el estado debe brindar, para mencionar sólo algunos aspectos.

Mencioné “problema”, porque una parte del pueblo creyó en aquellas promesas que hablaban de continuar lo que estaba bien y mejorar lo que estaba mal. Promesas que los hechos demostraron falaces.

Lo que el actual oficialismo y los medios de comunicación afines denominaron “campaña del miedo”, no fue más que una clara observación y descripción de lo que los personajes y su propia historia pretendieron ocultar con un despliegue de sonrisas y buenas intenciones mentirosas.
Sólo había que detenerse a ver lo que el candidato realizó en los 8 años al frente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, incluyendo los vetos a las medidas populares (pocas, es verdad) votadas en la legislatura y vetadas por el jefe de gobierno.

También bastaba con recordar el pasado reciente de muchos de los que acompañaban al entonces postulante a la presidencia, para imaginar el rumbo económico y social de su gobierno.
Pero hacerlo formaba parte de “la campaña del miedo” y convencieron a gran parte de la sociedad. Más precisamente al 51%.

Pero no sólo ese segmento popular que votó al PRO se sintió defraudado. También el 49% restante fue defraudado por varios de los que fueron elegidos para ser opositores. En cambio, muchos votaron como oficialistas.

No haré centro de estas reflexiones en el Frente Renovador, porque no me identifico en lo más mínimo con su líder, ni con muchos de sus referentes.
Lo que sí digo es que tienen una gran confusión (como mínimo) con el concepto de “gobernabilidad”, porque la ejercieron más como complicidad o como “oficialismo”. Cuando ellos también fueron votados para ser opositores. Al menos para ese lado giraba el discurso de sus figuras mediáticas.

Referentes que manifiestan un discursivo descontento por el acompañamiento que dieron al oficialismo en las votaciones respecto del pago a los fondos buitres, al esperpento de la llamada “reparación histórica a los jubilados”, el mamarracho que resultó con “ganancias”. Entre otras leyes apoyadas y negociadas por su jefe político. Aunque permanecen dentro de ese espacio, como si los hechos fueran por un carril diferente de las palabras. O tal vez con la esperanza de un cargo más adelante. Vaya uno a saber por donde andan los principios de esa gente.

Dicho esto, me viene a la mente el discurso de asunción de Néstor Kirchner cuando dijo “no voy a dejar mis convicciones en la puerta de la casa de gobierno”.
El actual presidente, suprimió de su juramento la palabra “patriotismo”, nada menos. Ahora comprendemos por qué.

Si supiera dibujar, le daría alguna forma creativa a la cantidad de convicciones que fueron abandonadas en las escalinatas del Congreso Nacional, para votar leyes que van contra la SOBERANÍA POLÍTICA, la INDEPENDENCIA ECONÓMICA, la JUSTICIA SOCIAL, EL BIENESTAR DE LA PATRIA, y LA FELICIDAD DEL PUEBLO.

Sin embargo se pregonan peronistas.

Un párrafo aparte merece el otro integrante del gobierno, cual es el Poder Judicial. Muchos de los cuales a pesar de haber jurado por las actas del Proceso de Reorganización Nacional, luego de recuperada la democracia, siguen en funciones. De esa manera se entienden muchas de sus interpretaciones jurídicas a lo largo y ancho del país. Su belicosidad contra los gobiernos populares y su complicidad con los gobiernos como el actual. Cuando se ha cansado de violar la Constitución nacional, las leyes votadas por amplio consenso y derogadas por decreto, como pasó con la Constitución de 1949 y allí como ahora la Corte Suprema de Justicia da su conformidad. Avalando tamaño avasallamiento.

Quizás vaya siendo hora de pensar en una nueva Constitución Nacional. Ahora no creo que digan que es para promover la reelección de nadie.


La que tenemos es una Constitución que defiende más la propiedad privada que a las personas y quiere que el estado sea lo más pequeño e inservible posible para que las grandes empresas hagan a su antojo sin que nadie los moleste. Pero ni así la respetan.
Por eso Milagro Sala sigue presa por pensar diferente.

Daniel Mojica

jueves, diciembre 08, 2016

FARSANTES


FARSANTES

(Farsante: Que finge lo que no es o no siente. Diccionario de la Real Academia Española)

En estos días se cumple el primer aniversario de la asunción del gobierno de Mauricio Macri y la alianza “Cambiemos”.
Muchos recordarán y algunos no querrán hacerlo, las promesas de campaña. “Vamos a generar un millón de puestos de trabajo”, “Vamos a eliminar el impuesto a las ganancias”, “Fútbol para todos va a seguir, pero sin propaganda política”, “Un millón de créditos hipotecarios de ANSES”, “Urbanizar 100 villas miserias y asentamientos por año”, “Administrar bien Aerolíneas Argentinas para que siga siendo estatal”, “Contribuir a la meta de una Argentina con pobreza cero”, “Evitar que el dólar supere los 15 pesos”.

Con seguridad se pueden agregar muchas más a esta somera enunciación. Soy consciente que en un año de gobierno, no pueden realizarse todas. Pero sí es posible vislumbrar la construcción del rumbo económico, político y social que allanen el camino y aporten elementos para lograrlo.
Luego de transcurrido este tiempo, analizando las políticas implementadas, y las consecuencias presentes y a futuro de las mismas, nadie puede asegurar que van en el sendero de las promesas realizadas. Sino todo lo contrario.

Si a este panorama de la realidad le sumamos la palabra de los funcionarios, los discursos del presidente y las respuestas de cada uno de los integrantes del gobierno a las preguntas del “periodismo independiente”, no del “periodismo militante” porque en pleno ejercicio de “la libertad de expresión” no tienen acceso a “queremos preguntar”, se puede concluir que tenemos un gobierno de farsantes.

Hay quienes contribuyen, sin ser parte del gobierno, a sostener la farsa ideada en los laboratorios de asesores de imagen:

“Los medios de comunicación fungen como diseñadores de un paisaje semántico que gran parte de la sociedad naturaliza. Difunden mensajes que la realidad no avala, pero es aceptada como verdad y es reproducida sin pensar, analizar ni comprobar. Mucho menos cuestionar.” (“Artificios”- Blog Cuestión Cultural)

No está en duda que el gobierno ha sido elegido de manera democrática (en función a las promesas realizadas y las expectativas que estas crearon en la sociedad) y que lo fue de manera legal. Sin embargo:

“Asistimos a un gobierno legal en su origen, que se va deslegitimando en el ejercicio del mandato. Por no cumplir lo que le prometió a la sociedad antes de ser electo. Por no respetar las leyes, ni los tratados internacionales incorporados a la Constitución Nacional, que también es sistemáticamente violada. Con la complicidad de quienes deberían ser los custodios de la constitucionalidad de los actos de gobierno.” (Ibídem)

Admito que hay quienes no acepten que este es un gobierno de simuladores (Simular: Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es) pero hay hechos que lo afirman a los gritos:

“No hay registro de un presidente que deba recurrir a la contratación de extras para simular viajes en colectivo o subte; para actos escolares. Tampoco que el primer mandatario inaugure como propias obras que ya lo fueron por la administración anterior. O que anuncie inversiones que ya fueron anunciadas por el gobierno que lo precedió.” (Ibídem)

Todo lo denunciado en las líneas precedente, no hubiera podido sostenerse sin la complicidad, aquiescencia, cooperación y/o participación de otros integrantes de la sociedad:

“Lo lamentable, es que hay un significativo número de dirigentes políticos, sindicales, judiciales y clericales que colaboran con esta puesta en escena que encubre el saqueo al patrimonio nacional que está llevando a cabo el gobierno.” (“Encantamiento”- Blog Cuestión Cultural)

Esta nota sólo pretende ser un ayuda memoria, que ojalá ayude a quienes describo en el último párrafo, a que recuperen la dignidad de servir al pueblo que los puso (de manera directa o indirecta) en los cargos que ostentan y no sigan contribuyendo a la destrucción del tejido social de solidaridad que tanto costó reconstruir luego de la dictadura genocida que masacró a una generación de argentinos y se robó la identidad de sus hijos.

Daniel Mojica

jueves, diciembre 01, 2016

ARTIFICIOS

ARTIFICIOS

Vivimos tiempos complejos en esta querida Patria. Desde que recuperamos la democracia no logramos consolidar el proyecto emancipador que soñaron patriotas como San Martín, Moreno, Monteagudo, Belgrano. Ser independientes. Libres de cualquier dominación extranjera.
Entonces, tal vez fuera más sencillo identificar al enemigo. Aunque también había espías, infiltrados y traidores de toda laya. No siempre enarbolaban la bandera del imperio que representaban.

Hoy, el enemigo tiene armas más difíciles de combatir. Disparan contra la conciencia, los valores, las creencias con herramientas muy sofisticadas. Crean necesidades. Dividen la sociedad por segmentos claramente estudiados. Separan por colores, grados de consumo, marcas preferidas, territorios, hábitos, adicciones.

Construyen un sentido común acorde a las necesidades del sistema creado. Erigen símbolos a adorar e imitar y direccionan el tipo de mercancía a adquirir para “ser como”, o sea “parecer”. La apariencia es más importante que ser. Una subjetividad que no nace del “sujeto”, que pasa a ser objeto de su propia “pertenencia obtenida”.

Los medios de comunicación fungen como diseñadores de un paisaje semántico que gran parte de la sociedad naturaliza. Difunden mensajes que la realidad no avala, pero es aceptada como verdad y es reproducida sin pensar, analizar ni comprobar. Mucho menos cuestionar.
El viejo eslogan “si no salió en la tv no sucedió” se transformó en “si lo dice la tv es verdad”.

Así se construye una sociedad adocenada, uniforme, sin matices. Casi sin vida propia. Una sociedad que vive en la ficción que le relatan sin contrastarla con sus propias vivencias.

De esta misma forma se crean dirigentes amigables con ese sistema para conducir al rebaño adoctrinado, o subyugado hacia donde la clase dominante quiere. Ya sea para consumir determinados productos, o elegir candidatos.

También, por añadidura o como consecuencia, se definen las “nuevas brujas” que mandarán a la hoguera oportunamente. Los que cuestionan. Los que reclaman sus derechos. Los que piensan. Ya sufrimos a los que torturaron y asesinaron a quienes tenían “exceso de pensamiento”. También se robaron a sus hijos.

Asistimos a un gobierno legal en su origen, que se va deslegitimando en el ejercicio del mandato.

Por no cumplir lo que le prometió a la sociedad antes de ser electo. Por no respetar las leyes, ni los tratados internacionales incorporados a la Constitución Nacional, que también es sistemáticamente violada. Con la complicidad de quienes deberían ser los custodios de la constitucionalidad de los actos de gobierno.

Todo esto, sin contar la mendacidad de que hacen gala el presidente y los funcionarios nombrados por él en cada aparición pública. Sin mencionar las puestas en escena que simulan el contacto con el pueblo.

No hay registro de un presidente que deba recurrir a la contratación de extras para simular viajes en colectivo o subte; para actos escolares. Tampoco que el primer mandatario inaugure como propias obras que ya lo fueron por la administración anterior. O que anuncie inversiones que ya fueron anunciadas por el gobierno que lo precedió.

Sin complicidad con los medios de comunicación y con los otros poderes del estado, esto no se puede llevar a cabo.
Esta es la realidad que nos toca transitar a pocos días de un fin de año que no preanuncia augurios de que vaya a ser muy feliz para la gran mayoría de los argentinos.

Daniel Mojica

miércoles, noviembre 23, 2016

ENCANTAMIENTO


ENCANTAMIENTO

La sociedad argentina está atravesando un período de “bipolaridad ejecutiva”. Una suerte de esquizofrenia política en la conducción del Estado, donde los dichos, los discursos se contradicen dramáticamente con los hechos.

Se anuncian medidas que son presentadas como beneficios para sectores a los que en realidad perjudican. Existe una ceguera voluntaria en los funcionarios, para ignorar que los perjudicados son personas.

Hombres, mujeres y niños que pagan con desocupación, hambre, y desprotección social, semejante ejercicio de cinismo.

(Cinismo: Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables). (Dicc. Real Academia Española)

Los pomposos y disparatados nombres, con que se bautizan semejantes iniciativas sólo son distracciones, ideadas por profesionales, para ocultar los reales objetivos que persiguen.

Lo lamentable, es que hay un significativo número de dirigentes políticos, sindicales, judiciales y clericales que colaboran con esta puesta en escena que encubre el saqueo al patrimonio nacional que está llevando a cabo el gobierno.

Leyes nacionales, tratados internacionales incorporados a la Constitución Nacional, y la misma Ley Suprema son sistemáticamente violadas con la complicidad de los sectores mencionados en el párrafo anterior, y también con la del sistema monopólico de medios oficialistas.

Buena parte de la sociedad está rendida frente a esta suerte de encantamiento de “buenos modales” que encubren el más terrible cercenamiento de derechos y garantías del que tengamos memoria.

Una parte de la sociedad eligió desde el odio. Por el cansancio de un discurso que describía, tal vez con un énfasis desmedido, lo que la propia realidad efectiva hacía visible para las grandes mayorías: paritarias libres que superaban la inflación, vacaciones y fines de semana disfrutables, miles de parques industriales nuevos a lo largo del país, millones de jubilados que pudieron acceder, aun cuando no tuvieran los aportes necesarios, la desocupación más baja desde la recuperación de la democracia, planes de vivienda, los servicios públicos eran eso, servicios públicos que el Estado tiene la obligación de garantizar, con errores y falencias, con todo lo que se le puede reclamar a un gobierno y a un poder ejecutivo, pero que nunca traicionó el mandato popular por el que fue elegido.

Ese cansancio liberal, que menciono más arriba, sumado a las mentiras que muchos eligieron creer, y a errores de la propia conducción del proyecto iniciado el 25 de Mayo de 2003, condujeron a elegir un gobierno de funcionarios que no son estridentes, ni enfáticos, ni soberbios. Que no usan sistemáticamente la cadena nacional, pero sí mienten alegremente y sin gritar. Hasta se dan el lujo de inaugurar obras o financiamientos que ya habían sido efectuados durante la anterior administración.

Con sonrisas y buenos modos te quitaron todo lo que conseguiste durante los doce años de un gobierno que cansó tus oídos.

En fin. Habrá que ver que nos pasa como sociedad, porque por ese cansancio, elegimos un gobierno de tránsfugas. Alegres y sonrientes que no nos cansan, pero gobiernan para ellos mismos.

(Tránsfugas: 1. Persona que pasa de una ideología o colectividad a otra. 2. Persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato. 3. Militar que cambia de bando en tiempo de conflicto) (Ibídem)

Daniel Mojica

miércoles, noviembre 09, 2016

TRUMP, BIPARTIDISMO Y SISTEMA DE PODER

TRUMP, EL BIPARTIDISMO Y EL SISTEMA DE PODER

El triunfo de Donald Trump debe dejarnos algunas enseñanzas. Tenemos que interrogarnos sobre el contexto político y social de su emergencia.

Podemos decir que en una sociedad edificada sobre un bipartidismo casi sin matices. El “acuerdo” estalla por los aires cuando las mayorías no tienen respuesta a sus necesidades.

Algo similar sucedió en España con PODEMOS. Desde otro costado del arco ideológico. En una sociedad con otras expectativas.

En nuestro país, hace rato que quieren repetir el modelo bipartidista “amigable” con el sistema de poder. El liberalismo ya sumó a sus huestes al partido radical y quiere hacer lo mismo con el peronismo.

Hay un grupo de dirigentes del PJ y del Frente Renovador que no ve con malos ojos esa jugada.

El sistema de poder se frota las manos. No pudo destruir al peronismo. Pero sí logró en diferentes momentos de la historia acercar dirigentes políticos y sindicales a que “defiendan” esos postulados.

Los peronistas que levantamos las banderas de Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social, o sea que recogimos el nombre de Evita y la doctrina de Perón para llevarlos como bandera a la Victoria, tenemos que preguntarnos ¿Aceptamos que nos integren al sistema que explota a los más humildes, con la excusa de “no poner palos en la rueda” o “que al gobierno le vaya bien”?

O de una vez por todas asumimos que el Peronismo ES revolucionario ¿o nos resignaremos a que sea NADA? Como quieren desde 1955.

Daniel Mojica