¡ORGULLOSOS DE SER ARGENTINOS!
Se jugó una final en la hermana República de Brasil.
Alemania se quedó con el premio de la FIFA Argentina con el reconocimiento de
todo un pueblo. Por la entrega y el compromiso demostrado en este deporte que
los argentinos amamos. Como todo amor nace sin una razón lógica, objetiva o
descriptible. Pero la pasión que se manifiesta al ponerlo en acto no admite
medias tintas. O es todo o es nada. Esta Selección Nacional entregó todo y lo
sentimos en la propia piel. Por eso vibramos, sufrimos, lloramos y puteamos.
Como sociedad hemos dado un salto de trascendencia al
comprender visceralmente que este es el camino para los grandes logros. Que la
manera es el trabajo en equipo. Que el esfuerzo individual si no es en el
contexto del conjunto se torna árido, intrascendente, momentáneo.
A pesar del persistente martilleo de los grandes medios que
buscaban generar fisuras en este sentimiento. Generando controversias falaces
porque no soportan la alegría popular.
Porque un pueblo alegre y feliz es capaz de las más grandes
epopeyas.
Antes, durante y luego del mundial estamos inmersos como
Nación en una parada difícil donde intereses ajenos a los de la gran mayoría de
los argentinos pugnan echar por tierra los logros obtenidos desde que se inició
este proyecto nacional en Mayo de 2003.
Esta otra disputa trascendente para nuestro futuro también
se juega en campo ajeno.
Es el partido contra los fondos buitres y el resultado depende más de jueces que no son neutrales que de la capacidad del equipo nacional que hemos puesto en la cancha. De cuya idoneidad tampoco dudamos y menos de sus ganas de volver con el resultado esperado por quienes vemos en esa desigual confrontación cómo se escribirá nuestro futuro cercano.
Esta disputa que se dirime en los tribunales de Nueva York y en los estrados de la justicia norteamericana cuenta no sólo con el apoyo de la Argentina como Nación (menos algunos cipayos conocidos) también juegan para nuestro equipo la UNASUR, la CELAC, la OEA, la ONU, el G77+China y algunos legisladores, parlamentarios y organizaciones de terceras naciones.
Es el partido contra los fondos buitres y el resultado depende más de jueces que no son neutrales que de la capacidad del equipo nacional que hemos puesto en la cancha. De cuya idoneidad tampoco dudamos y menos de sus ganas de volver con el resultado esperado por quienes vemos en esa desigual confrontación cómo se escribirá nuestro futuro cercano.
Esta disputa que se dirime en los tribunales de Nueva York y en los estrados de la justicia norteamericana cuenta no sólo con el apoyo de la Argentina como Nación (menos algunos cipayos conocidos) también juegan para nuestro equipo la UNASUR, la CELAC, la OEA, la ONU, el G77+China y algunos legisladores, parlamentarios y organizaciones de terceras naciones.
Como es su costumbre los medios corporativos intentan
dividir el campo popular con falacias y mentiras encolumnados en las huestes
que pretenden poner de rodillas a la Nación. Si sucediera lo que estos medios y
el terrorismo financiero desean sería el comienzo del fin de la soberanía de
los Estados nacionales.
Este partido que no podemos perder es el que se juega en el centro del colonialismo del siglo XXI.
¡¡¡¡VAMOS ARGENTINA CARAJO!!!!
Daniel Mojica
www.cuestioncultural.blogspot.com.ar
Este partido que no podemos perder es el que se juega en el centro del colonialismo del siglo XXI.
¡¡¡¡VAMOS ARGENTINA CARAJO!!!!
Daniel Mojica
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